Efigies y fantasmas

2013

Instalación y publicación. Vídeo/15´27”. Colaboración con Rogelio López Cuenca

Efigies y fantasmas es un poema circulatorio, un recorrido aleatorio a partir de una serie de imágenes destacadas de la iconografía pública de una ciudad concreta, Huelva, pero al mismo tiempo una propuesta de relectura crítica de nuestro imaginario colectivo.

Fragmentos del vídeo

El monumento –del latín monere, avisar, advertir o (hacer) recordar- es, por definición, una forma de expresión autoritaria.

A través de él, quienes tiene  el poder –y esto incluye el poder de narrar, de representar a los demás, de hablar en su nombre- seleccionan qué personas o hechos son dignos y cuáles no de pasar a la historia. Pero no solamente: también de convertirse en nuestros recuerdos, en nuestra memoria.

Los monumentos son dispositivos de control social, recuerdos encubridores que operan dentro de una estrategia general de solapamiento y camuflaje de los conflictos sociales, velados por una imagen idealizada que intenta hacer pasar por beneficios colectivos y generales los intereses de los grupos dominantes.

El resultado es un discurso poliédrico, compuesto de palabras y de imágenes, un collage de voces y de  miradas sobre un territorio en el que destaca lo anacrónico del predominio de estéticas pasatistas, del heroico repertorio temático, de la vinculación a la iglesia católica de la mayoría de los personajes representados en los monumentos de la ciudad, de la descomunal desproporción, entre el número de mujeres y varones “homenajeados”, y en resumen, de la persistencia de una concepción patriarcal de la sociedad y su historia, basada en singulares hazañas y héroes que imponen y reafirman un discurso sexista, racista y clasista con la solemnidad en que se asienta su autoridad, sobre el silencio de aquello que excluyen.